Análisis de Su obraLas
Rimas de Bécquer iban a ser costeadas y prologadas por su amigo, el ministro de la Unión Liberal de O'Donnell Luís González Bravo,
pero el ejemplar se perdió en los disturbios revolucionarios de 1868.
Algunas sin embargo habían aparecido ya en los periódicos de entonces,
El Contemporáneo,
El Museo Universal,
La Ilustración de Madrid y otros. El poeta, con esta ayuda, con la de su memoria y la de sus amigos reconstruyó el manuscrito, que tituló
Libro de los gorriones y se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid. Más tarde lo editarán sus amigos con un prólogo de Rodríguez Correa en dos volúmenes con el título de
Rimas y junto a sus
Leyendasen prosa, en 1871, para ayudar a la viuda y sus hijos. En sucesivas
ediciones se amplió la selección. A partir de la quinta la obra consta
ya de tres volúmenes. Iglesias Figueroa recogió en tres tomos
Páginas desconocidas(Madrid: Renacimiento, 1923), con otra porción sustancial del corpus
becqueriano. Gamallo Fierros editó además en cuatro volúmenes sus
Páginas abandonadas.
Jesús Rubio ha editado dos álbumes de Julia Espín con textos y dibujos
de Gustavo dedicados a su musa, a la que no olvidaría nunca.
Bécquer solía repetir la frase de Lamartine de que «
la mejor poesía escrita es aquella que no se escribe». Es así en sus setenta y seis cortas
Rimasbreves como arpegios, ya que concentró en ellas la poesía que hubiera
querido verter en numerosos poemas más extensos que no escribió. El
influjo de Bécquer en toda la poesía posterior escrita en castellano es
importante, esbozando estéticas como el Simbolismo y el Modernismo en muchos aspectos. Frente al Romanticismo altisonante y byroniano de un José de Espronceda,
Bécquer representa el tono íntimo, al oído, de la lírica profunda. Su
«Himno gigante y extraño» rompe con la tradición de la poesía civil y
heroica de Manuel José Quintana y los colores vistosos y la historia nacional de Ángel Saavreda, Duque de Rivas, o José Zorrilla, para meditar profundamente sobre la creación poética, el amor y la muerte, los tres temas centrales de las
Rimas Manuel Altolaguirre
afirmó que la poesía de Bécquer es la más humana del Romanticismo
español. Esta rara originalidad le valió el desprecio de Núñez de Arce,
quien, acaso por su ideología liberal contraria al tradicionalismo
becqueriano, calificó sus
Rimas de «
suspirillos germánicos». Pero Bécquer meditó profundamente sobre la poesía e intentó reflejar el concepto inasible que tenía de la misma en las
Cartas literarias a una mujer, en forma de un largo comentario a la Rima XXI, concluida en el verso «
poesía eres tú».
Los modelos poéticos de Bécquer fueron varios; en primer lugar, Heine; W. S. Hendrix señaló además a Byron y Dámaso Alonso a Alfred de Musset. Hay huellas de estos autores en su poesía.
Fuera de su importante lírica, Gustavo Adolfo Bécquer fue también un
gran narrador y periodista. Escribió veinticinco narraciones del género
leyenda, muchas de ellas pertenecientes al género del relato gótico o
de terror, otras, auténticos esbozos de poesía en prosa, y otras
narraciones de aventuras. María Rosa Alonso encontró en ellas siete
temas principales: el oriental, la muerte y la vida de ultratumba; el
embrujamiento y la hechicería; el tema religioso; inspiradas en el
Romancero y las de tendencia animista.
Bécquer demuestra ser un prosista a la altura de los mejores de su
siglo, pero es de superior inspiración e imaginación y un maestro
absoluto en el terreno de la prosa lírica. En sus descripciones se echa
de ver el profundo amor del poeta por la naturaleza y el paisaje
castellano. Escribió además las
Cartas desde mi celda en el Monasterio de Veruela, a las faldas del Moncayo
adonde fue a reponerse de su tuberculosis o tisis, enfermedad entonces mortal; sus cartas desbordan vitalidad y encanto. No se ha estudiado todavía su obra periodística.
Bécquer es, a la vez, el poeta que inaugura —junto a Rosalía de Castro— la lírica moderna española y el que acierta a conectarnos de nuevo con la poesía tradicional. Las
Rimasse encuadran dentro de dos corrientes heredadas del Romanticismo: la
revalorización de la poesía popular (que la lírica culta había
abandonado en el siglo XVIII) y la llamada «estética del sentimiento».
El ideal poético de Bécquer es el desarrollar una lírica intimista,
expresada con sinceridad, sencillez de forma y facilidad de estilo.
Bécquer y sus Rimas son el umbral de la lírica en español del siglo XX.
Ruben Dario, Miguel de unamuno, los hermanos Antonio y Manuel Machado, Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti, Federico Garcia Lorca, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso y otros lo han considerado como figura fundacional, descubridora de nuevos mundos para la sensibilidad y la forma expresiva.